
La deuda externa, como dice el título del
film de
Musiak, fue la mayor estafa al pueblo argentino. No hay dudas de eso. Tampoco hay dudas de la
legitimación democrática que le otorgaron sucesivos gobiernos. Y mas consenso
concita la idea de cáncer eterno y agobiante que su peso significa para la economía. El "No al pago de la deuda externa" o "La deuda es con el Pueblo" fueron justas consignas que tuvieron sus fuertes fundamentos.
Hoy las cosas son distintas. Pero no por
posibilismo. Decir "no se puede" es falta de coraje, y la realidad demostró que se pudieron hacer muchas cosas que lo requerían.
Hoy las cosas son distintas porque hay que decir que el NO pago YA SE HIZO. Sin la parte retórica que toda gesta necesita,
Néstor Kirchner realizó la mas espectacular quita de deuda de la historia mundial. No se puede minimizar este hecho. Lo hizo con palabras amigables y sin la mística de las consignas que
recordábamos mas arriba. El Presidente Correa, en Ecuador (a quién admiramos) invirtió los términos: con la retórica de la investigación y la ilegitimidad, convocó a una comisión investigadora integrada, entre otros por el argentino Olmos. El resultado fue una quita del 65 por ciento, muy similar e inspirado en el caso argentino.
Además Ecuador también está negociando en este mes con quienes quedaron fuera de aquel canje. Olmos debería contar esa parte, antes de andar acompañando denuncias penales
destituyentes. ¿El NO PAGO del 65 por ciento de la deuda no les parece que se acerca a nuestras consignas de los años ochenta y noventa? El Congreso debería
abocarse a investigar el fallo del Juez Ballesteros basado en la denuncia de Olmos padre. Pero eso no tiene nada que ver con el Banco Central, con las sesiones extraordinarias ni con las tácticas económicas que decide la Presidenta. El Parlamento debería
abocarse porque es necesario una determinación política de la verdad y dar a conocer a los culpables. El resto es oportunismo político irresponsable.