
Confieso que en su momento a mí tampoco me gustó mucho esto de declarar feriado al 24 de marzo. Hay fuertes argumentos en contra aunque también son muy atendibles los argumentos a favor.
Lo cierto es que, desde que no se trabaja, las
movilizaciones de este día son
multitudinarias, semejantes a los años que
simbólicamente tienen mas peso (los "redondos", 20, 25, 30). Es indiscutible, entonces, que el feriado favoreció la
movilización, incluso de aquellos que en sus marchas reparten volantes contra el "feriado
kirchnerista".
La experiencia es concluyente: el feriado se impuso, sobre todo, contra la insistencia
mediática de
ningunear la fecha y alentar el esparcimiento y el ocio.
Nuevas generaciones, nuevos sectores sociales y nuevas formas de convocatoria renovaron el viejo pedido de Memoria, Verdad y Justicia.