lunes, 14 de marzo de 2011

Arnaldo Pérez Manija Llosa

Siguiendo con la polémica, Vargas Llosa escribe una editorial en el diario El País (del grupo español Prisa), reproducido aquí por La Nación.
Se trata de un compendio de lugares comunes, ya desde el título ("Piqueteros intelectuales"):
"censura", "Obedientes, populistas", "el peronismo ha contribuido de manera decisiva a la decadencia económica y cultural", "país del primer mundo", "nacionalismo esencialista un tanto primitivo y de vuelo rasero", "una izquierda como en Chile, Brasil, Uruguay, ha sido capaz de renovarse", "Una nueva Cuba", "represión creciente del gobierno chavista", "piqueteros kirchneristas", "confrontación entre civilización y barbarie", "pedir que me censuraran", son algunas de las zonceras que, con prosa panfletaria tan alejada de la literatura, escribe el Premio Nóbel.
Con altura y vuelo, le contesta Horacio González, quién tal vez el único error que haya cometido sea haber firmado como Director de la Biblioteca Nacional aquél pedido a los organizadores de la Feria del Libro. Esta respuesta la firma como ensayista:
"Nunca nadie quiso impedir sus conferencias; ahora le pedimos que las dé si es posible con los temas de este debate, que se informe adecuadamente sobre las ideas que trata de embestir, y una vez cumplido, que trate de exponer caballerescamente sus ideas, como en otros tiempos supo hacerlo. La ciudad que todos deseamos ver sin el mundo viscoso de las órdenes y oscuros poderes que usted caracterizó y criticó muy bien en sus primeros escritos, lo espera para un digno debate. No se hurte de él con esas fáciles prisas por el agravio inútil."